México desde hace doce años ha estado inmerso en una metamorfosis que lo
pasó de un país del “changarrito” a un país teñido con el carmesí color de la
sangre, si bien en su momento Calderón tuvo razón cuando dijo que mientras se
limpia la casa siempre sale más porquería, ahora con un nuevo régimen
proveniente de un diferente partido la cosa no ha cambiado, no se ha analizado
a fondo la estrategia aplicada, además en está ocasión el presidente y su
equipo ya se dieron cuenta que gobernar un país implica más que un bonito
discurso o una buena foto.
El ataque o accidente en la torre de Pemex siembra dudas a una sociedad
inmersa en la desconfianza, una sociedad que espera con ansias la equivocación
de sus líderes para comérselos vivos pero que no hace nada por que las cosas
cambien, hoy las cosas no son muy diferentes con el Estado paternalista del
antiguo PRI, bueno, ahora tenemos un país secuestrado por el narco, en donde
Estados completos han sido conquistados por él, en un país en donde ahora hay
guardias civiles para cuidar los poblados ante la ineficacia de las
autoridades.
México ha pasado de ser un país surrealista por sus costumbres, tradiciones
y paisajes, a ser uno surrealista, pero digno de una película gore o un filme
de acción, hoy creo que ya no tenemos que cruzar los brazos y esperara a ese
héroe de acción, o ya de perdida al Chapulín Colorado, si no buscar una
solución dentro de los valores para que el país no sufra esto.
México se está desangrando…. tal cuál como en las películas de acción;
puede ser el personaje secundario que muere en el campo de batalla, o el héroe
que a pesar de lo lastimado que este salva la vida y unas que otras más, eso
depende de cada mexicano.
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