lunes, 2 de mayo de 2016

¡Todos somos Foxes!

Hoy les escribiré de un tema un tanto diferente, el deporte y en especial de uno de los más hermosos del mundo: el fútbol.

Escribirles sobre mis recuerdos en el estadio o de los campeonatos que salía a festejar enfundado en mi playera escarlata con el 23 en el dorso sería rayar en la melancolía. Por este motivo me limitaré a escribir de lo que creo es una buena oportunidad para analizar una cosa de esas que solo pasan una vez en la vida.

Debo confesar que no soy un seguidor asiduo del fútbol inglés, sin embargo las últimas semanas la globalización de la información nos ha bombardeado con los llamados The Miracle Foxes.

¿Quiénes son ellos? La respuesta está en un pequeño poblado a 100 millas de distancia de Londres y que contaba en el 2014 con aproximadamente 285 000 habitantes según datos oficiales.

En esta próspera ciudad industrial hace 132 años nacía el Club de Fútbol que para muchos, me incluyo, era desconocido hasta hace pocas semanas, el Leicester City F.C, o los Foxes, en alusión a la mascota que portan en su escudo.

Catapultados desde el Football League Championship, como es conocida la segunda división del fútbol profesional en Inglaterra, lograron derribar a gigantes (en historia y económicamente hablando) del balompié internacional. Pero esta historia no fue tan fácil como escribirlo en dos renglones; hace apenas un año, la misma diferencia que hoy les da el campeonato (6 puntos), les hacía falta para garantizar su permanencia en el máximo circuito inglés.

Plagado de figuras mundialmente desconocidas como un capitán jamaiquino resurgido de las cenizas de las divisiones anteriores; un argelino que pensó al enterarse de su inclusión a la plantilla de los zorros que estaba entrando al rudo mundo del rugby; un goleador, que ha roto la marca de un mítico del fútbol holandés con más encuentros consecutivos con al menos un gol en la Premier League, que apenas hace varias temporadas alternaba el practicar el soccer de forma amateur con un trabajo en una fábrica; o el jugador icónico de este equipo, el galés que puede darse el lujo con 28 años de edad, de decir que con sus botines ha pisado las tres divisiones más importantes del fútbol inglés y por sus manos en tan solo 8 años han pasado los tres trofeos que lo acreditan como campeón en cada una de las categorías, todos de la mano de un fénix en el banquillo, el técnico que después del desastre de Grecia creían que no podía volver a triunfar.

Hoy todo el mundo es azul, hoy todo el mundo es zorro. La mercadotecnia del triunfo ha derrumbado el portal online de la tienda oficial del club porque todos buscamos una playera del equipo legendario que destrono a los de Liverpool, Manchester y Londres. Hoy todos queremos más que nunca ser Foxes. Hoy todos somos aquél aficionado que llorando de felicidad y de emoción abraza a su madre en las tribunas del King Power Stadium.

Más allá de la euforia de un campeonato, estamos unidos por la esperanza, por la capacidad de volver a soñar, de nunca dejar de creer, que aquellos jugadores nos contagiaron estos últimos días.

Gracias Leicester City F.C. por demostrarnos la humildad y la grandeza de volver a soñar, de conquistar lo más alto, pero más que nada, gracias, por demostrarnos que el fútbol aún se gana con garra, con sentimiento y con alegría, más allá de los billetazos.

¡Todos somos Foxes!