domingo, 1 de septiembre de 2013

Nueve meses de novela.

Son ya nueve meses de la entrada de un nuevo régimen en nuestro país, es en esta fecha cuando se da el primer informe de nuestro flamante presidente de la república, es por fin cuando Enrique Peña Nieto nos entregará su primera rendición de cuentas.

Parece que el día de hoy tenemos un país que se convulsiona dentro de una telenovela que se ha quedado sin historia y que sus escritores pujan para escribir la trama que todos los mexicanos nos tenemos que tragar.

El villano ya cambió, pasó de ser un personaje bajito y belicoso, sembrador de violencia por toda la república a un grupo de inadaptados, locos, presos de la ira y que además se encargan de dar clases en nuestro país, o bueno, eso es lo que quieren que creamos.

Nuestro país está necesitado de educación, eso lo observamos día a día y ciertamente tomando calles no es una solución, pero en mi opinión el satanizar a los seres que educan a nuestra patria.

Si bien el Ejecutivo se ha centrado en la consecución de una serie de reformas a la constitución política de nuestro país para el bien y el progreso de todos los mexicanos, con sus asegunes, claro está, estás han hecho ver, creo que más hacia el grueso de la población que a las personas que están dentro de la esfera gubernamental, que no son lo más óptimo, recordándonos que aquellos seres que están en esos cargos públicos están ahí para la satisfacción de las necesidades populares.

Ahora nuestro galán ha perdido su fuerza, la soledad del palacio lo agobia, se nota, ha perdido a su exitosa familia, ya no se muestra más, ha perdido a su gente, esa gente multicolor y de todas partes que le daban fuerza, ahora no es más que un fantasma que deambula por el Palacio Nacional mostrándonos un recorrido por murales de el gran Diego o explicándolos a su manera los símbolos patrios, antes que sus reformas tan anunciadas.

Creo que el día de hoy necesitamos un protagonista que vaya más allá de la forma, que se empleé en el fondo, que cuide y se acerque a su gente, que no pierda eso, que eso fue lo que lo llevo al poder, hoy los que escriben esta novela deben de poner énfasis en eso, en lo que los llevo al poder, más aún, en darles resultados a ellos, trabajar más por ellos, por su pueblo.

Esperemos que está novela sea exitosa, por el bien de nuestro amado México

viernes, 1 de febrero de 2013

De pantalla grande

Al más puro estilo hollywoodense nuestro país se está convirtiendo en el plató perfecto para una película de acción, con grupos armados en las calles en plena lucha contra las fuerzas castrenses, con ejecutados casi cada media hora, con cabezas encontradas en bolsas, enfrentamientos y persecuciones dignas de un guión de película, con atentados, coches bomba y un gobierno que no puede hacer nada para contrarrestarlo esperando la aparición de un héroe que salvé a la nación, pero la diferencia es que en nuestra historia no tenemos un Rambo, unos “Avengers”, ni ya de perdida a un Stalone.
México desde hace doce años ha estado inmerso en una metamorfosis que lo pasó de un país del “changarrito” a un país teñido con el carmesí color de la sangre, si bien en su momento Calderón tuvo razón cuando dijo que mientras se limpia la casa siempre sale más porquería, ahora con un nuevo régimen proveniente de un diferente partido la cosa no ha cambiado, no se ha analizado a fondo la estrategia aplicada, además en está ocasión el presidente y su equipo ya se dieron cuenta que gobernar un país implica más que un bonito discurso o una buena foto.

El ataque o accidente en la torre de Pemex siembra dudas a una sociedad inmersa en la desconfianza, una sociedad que espera con ansias la equivocación de sus líderes para comérselos vivos pero que no hace nada por que las cosas cambien, hoy las cosas no son muy diferentes con el Estado paternalista del antiguo PRI, bueno, ahora tenemos un país secuestrado por el narco, en donde Estados completos han sido conquistados por él, en un país en donde ahora hay guardias civiles para cuidar los poblados ante la ineficacia de las autoridades.

México ha pasado de ser un país surrealista por sus costumbres, tradiciones y paisajes, a ser uno surrealista, pero digno de una película gore o un filme de acción, hoy creo que ya no tenemos que cruzar los brazos y esperara a ese héroe de acción, o ya de perdida al Chapulín Colorado, si no buscar una solución dentro de los valores para que el país no sufra esto.

México se está desangrando…. tal cuál como en las películas de acción; puede ser el personaje secundario que muere en el campo de batalla, o el héroe que a pesar de lo lastimado que este salva la vida y unas que otras más, eso depende de cada mexicano.