sábado, 8 de noviembre de 2014

Ya me cansé

Hoy desperté como cualquier otro sábado, salvo por la invasión mediática de las declaraciones, fallidas a mi razonamiento, del Procurador General de Justicia de la Nación.

Una serie de vídeos puestos en muchos de los muros de Facebook de mis amigos, que van desde la conferencia de prensa de Murillo Karam, gritos de jóvenes en el Ángel de la Indepencia, hasta las declaraciones de los presuntos narcos contando como fue que se decidieron darle fin a la vida de varias decenas de hombres.

Cierto, a través de las redes sociales no es tan útil el activismo, pero el poder de las redes de información es tal, que como Manuel Castells sostiene, es mucho más que una simple tecnología, es un medio de comunicación, de interacción y de organización social.

Hoy puedo leer a Drexler con un status que se refiere a los hechos de Iguala, hoy puedo escuchar el grito generalizado de ¡Ayotzinapa vive!, ¡No somos todos, nos faltan 43!, mismo en los estudiantes, en la sociedad civil y en los mismos actores y artistas que le dan voz a la opinión pública.

La respuesta no está en un: "Ya me cansé de que me pregunten por los normalistas..." porque el Estado ha quedado rebasado.

Mi madre en el desayuno hizo un comentario que me dejó pensando, "¿Por qué no hacerle lo mismo que les hicieron a los muchachos, a los culpables de los asesinatos?". En ese momento le contesté que el Estado no se puede permitir romper (más) el tejido social, sino que debe crear los mecanismos para garantizar la paz y la seguridad, Weber decía que el Estado es el que acapara el uso legítimo de la fuerza pública... O al menos eso me enseñaron en la escuela.

Ya no me puedo preguntar sí es que el Estado ha sido rebasado, que se ha corrompido... La respuesta puede parecer muy obvia, pero no solamente es cuestión de enunciar obviedades, más en cambio, debemos tomar decisiones y acciones que cambien el rumbo de nuestro entorno.

Entonces según Edgardo Buscaglia refiriéndose a Colombia menciona que la sociedad civil organizada en su actuar en aquella nación sudamericana nos muestra el camino para abandonar esta realidad de violencia.

El cambio está en la sociedad, en la sociedad organizada, más que politizar el asunto, regresemos al origen, no podemos seguir anteponiendo la política a las vidas arrebatadas.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Toluca y su cumbre...

Les envió un caluroso saludo desde la tierra del legendario chorizo que impactó a Barack Obama y el majestuoso Cosmovitral que cubre uno de los más grandes jardines botánicos del mundo.

Como ustedes saben esta bella tierra (la considero así, pues es propia y quién no ama a su tierra no se ama a sí mismo), fue sede del encuentro trilateral entre los países que firman el TLCAN, conmemorando su vigésimo aniversario: Cánada, Estados Unidos y México.

En los últimos días mi ciudad fue sometida a lo que en la farándula llamarían cómo un "Extrem Makeover", cubrieron los baches, quitaron los topes, pintaron fachadas, todo esto con un costo no menor a unos cien millones de pesos, según fuentes oficiales. El despliegue de seguridad no se quedo atrás, en menos de cuarenta y ocho horas, la ciudad quedó convertida en un bunker, dónde los colonos, me incluyo, del primer cuadro del Centro Histórico de la Ciudad de Toluca, sufrimos de una sorpresíva atención por parte de cuerpos de seguridad, medios de comunicación y hasta de las redes sociales.

La falta de una organización conjunta entre las tres esferas de gobierno hizo que la incertidumbre creciera, tanto en los vecinos del centro, como en los demás habitantes de la ciudad que se vieron afectados con cierres de vialidades y cambio de ruta por parte del transporte público.

A pesar de eso, la ciudad no se vio tan agobiada como se esperaba, hasta hoy. Con el hermetismo derivado de la visita de el Presidente de los Estados Unidos, el Primer Ministro de Cánada, Stephen Harper y Enrique Peña Nieto, Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, los planes se cambiaron, como se esperaba, el cordón de seguridad se amplió, afectando a no menos de un tercio de la población toluqueña, que atenuándose con los intentos de movilizaciones de manifestantes en contra de esta cumbre y un pequeño concierto que organizó un partido de izquierda en las inmediaciones, ahorcaron la ciudad.

Mucho se especula con la elección de la capital del Estado de México, por cierto gobernado por un personaje no muy amigo de EPN, para sede de está cumbre, los más quisquillosos se atreven a especular que EPN les vino a ofrecer el recategorizado Xinantécatl a los mandatarios, otros dicen que al ser su tierra, el presidente Peña se siente cobijado en la ciudad que lo vio crecer hace algunos ayeres, aún así, esta oportunidad significa para Toluca un foco que puede aprovechar.

El estar en el ojo del huracán, mostrando una parte, adornada de nuestra ciudad puede atraer turismo extranjero y nacional, además de más eventos de esta índole, deportivos y culturales, cosa que falta mucho en esta parte de la geografía nacional, pero a qué costo será.

Si bien las obras realizadas para la visita de los dignatarios podrían pasar por un paliativo, estas, en fondo, y a pesar de las críticas de muchos ciudadanos en donde incluyo la mía, permanecerán y ya será de nosotros los toluqueños cuidarlas y darle ese auge a nuestra ciudad.

Al culminar este encuentro trilateral, mi perspectiva ha cambiado, esperando entender que mi ciudad tuvo la oportunidad de mostrarse al mundo, y no lo hizo mal, que si bien hay que trabajar mucho por ella, no sólo es el gobierno el que hace esta "chamba", sino también nos toca a los ciudadanos ayudar, para sacar a nuestra ciudad del bache y del estereotipo del "no pasa nada" a proyectarla a una ciudad con visón y altura.

Me pongo a pensar en la capacidad que tendría esta ciudad para organizar una Universiada Mundia, unos Centroaméricanos, un festival cultural de la talla del Cervantino o una Feria del Libro similar a la de Guadalajara, bien dice el dicho que soñar no cuesta nada...